El Consejo Andaluz de Enfermería se mantiene firme en su reivindicación para que se reconozca el contagio y fallecimiento de los sanitarios por COVID-19 como enfermedad profesional, tras conocer el acuerdo adoptado por el Gobierno mediante el que se aprueba que dichos casos en los profesionales sanitarios de centros sanitarios o sociosanitarios sean considerados como contingencia profesional derivada de accidente de trabajo, independientemente de la fase de la pandemia en la que se haya contraído la enfermedad.

Si bien con esta medida el Ejecutivo da luz verde a una de las reclamaciones más importantes de toda la Organización Colegial de Enfermería durante la pandemia, desde el Consejo Andaluz se observa que esta decisión debería haberse tomado desde el primer momento y, aunque se trate de una buena noticia, este reconocimiento queda incompleto por no haberse pronunciado sobre el desarrollo normativo necesario para su declaración oficial como enfermedad profesional.

En este sentido, el CAE ha recibido contestación formal de la dirección del Gabinete del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones al escrito que elevó hace semanas tanto a dicho ministerio como al de Sanidad, solicitando el reconocimiento del contagio de los profesionales sanitarios por COVID-19 como enfermedad profesional, con los correspondientes efectos económicos y laborales, así como para futuras secuelas de incapacidad laboral.

En su escrito de respuesta, desde el Ministerio de Seguridad Social se ciñen a comunicar la recién aprobada calificación de accidente de trabajo para los contagios y muertes por COVID-19 en sanitarios como medida que “amplía la cobertura al personal que presta atención en los centros sanitarios y sociosanitarios”, precisando que para ello “debe emitirse el correspondiente parte de accidente de trabajo, de manera que pueda ser acreditado por los Servicios de Prevención de Riesgos Laborales y Salud Laboral”. Igualmente se refiere el Ministerio en su contestación dada al CAE, que “a efecto de las prestaciones correspondientes de óbito y supervivencia que pudieran generarse, se entenderá que la causa es accidente de trabajo, siempre que el fallecimiento se haya producido dentro de los cinco años siguientes al contagio de la enfermedad”.

Si bien la organización que representa a las más de 40.000 enfermeras andaluzas ve atendida parcialmente su demanda mediante el reconocimiento como accidente de trabajo de los contagios y fallecimientos de los profesionales sanitarios por COVID-19, considera que esta medida no es suficiente al no dar la máxima cobertura y seguridad laboral a los casos de contagios masivos producidos en los centros de trabajo por falta de material de protección adecuado. Por ello, el Consejo Andaluz de Enfermería se reitera en su postura y continuará con su reivindicación del reconocimiento como enfermedad profesional, tal y como viene reclamando mediante diversos escritos en las últimas semanas, pues insiste en que resulta imprescindible dicha tipificación, por tratarse de un cambio normativo ineludible para poder garantizar a los profesionales de enfermería, así como al resto de sanitarios, todas las garantías y todos los derechos que ello conlleva, no solo a nivel salarial y laboral, sino también para ofrecerles la necesaria cobertura frente a futuras secuelas.

Además, el CAE insiste en que la escasez de equipos de protección y el uso, en muchos casos, de materiales de seguridad defectuosos, han desembocado en el contagio masivo del personal sanitario en sus propios centros de trabajo, tal y como demuestra el hecho de que haya en torno a 52.000 sanitarios contagiados -sobre el total 239.638 ciudadanos que han contraído el virus a nivel nacional-, de los cuales cerca de 4.500 son profesionales sanitarios andaluces, y entre los mismos habría que incluir a los más de 65 compañeros fallecidos en todo el país. Por todo ello, el CAE seguirá exigiendo que se reconozca la enfermedad profesional en todos estos casos, como garantía de protección jurídica de los sanitarios.